Introducción: La violencia de pareja (VP) perpetrada y sufrida es un problema de salud pública mundial. Una de las variables asociadas más estudiadas ha sido la victimización infantil-juvenil (VI). Objetivo: Analizar el rol de la VI en la VP en población general de Argentina, considerando a las modalidades específicas de violencias tanto sufridas, como ejercidas, y a posibles diferencias entre hombres y mujeres. Método: Se encuestó a 243 adultos de Argentina. Se evaluaron sus datos sociodemográficos, la VI y la VP perpetrada y sufrida en la adultez, mediante el Juvenile Victimization Questionnaire (JVQ) y la Conflict Tactics Scale (CTS2). Se llevaron a cabo análisis bivariados y multivariados para calcular asociaciones entre las variables. Resultados: Un 99% de la muestra total indicó haber sufrido al menos un acto de VI, sin diferencias entre los sexos. En cuanto a la VP perpetrada y sufrida, ambos sexos presentaron prevalencias similares, con la única excepción de la violencia sexual perpetrada, significativamente mayor en varones (41.70%) que en mujeres (19.10%). Las asociaciones registradas entre VI y VP fueron específicas. Conclusiones: Las asociaciones sugieren que determinados tipos de VI constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de VP en la adultez. Se discuten las implicancias de los hallazgos para la prevención y la investigación.
Introduction: Partner violence (VP) perpetrated and suffered is a global public health problem. One of the most studied associated variables has been child-youth victimization (VI). Objective: To analyze the role of IV in VP in the general population of Argentina, considering the specific modalities of violence both suffered and exercised, and possible differences between men and women. Method: 243 adults from Argentina were surveyed. Their sociodemographic data, the VI and VP perpetrated and suffered in adulthood, were evaluated using the Juvenile Victimization Questionnaire (JVQ) and the Conflict Tactics Scale (CTS2). Bivariate and multivariate analyzes were carried out to calculate associations between variables. Results: 99% of the total sample indicated having suffered at least one act of VI, with no differences between the sexes. Regarding the VP perpetrated and suffered, both sexes presented similar prevalences, with the sole exception of sexual violence perpetrated, significantly higher in men (41.70%) than in women (19.10%). The associations registered between VI and VP were specific. Conclusions: The associations suggest that certain types of LV constitute a risk factor for certain types of VP in adulthood. The implications of the findings for prevention and research are discussed.
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