Estados Unidos
Ningún lector del Tractatus podría dejar de notar la aparente centralidad de la conexión entre oración/proposición (Satz) y retrato (Bild) que parece respaldar. Sin embargo, se supone a menudo que Wittgenstein seguramente intentó proponer una “teoría” de la conexión Satz–Bild (siendo “inefabilistas”) o llevarnos a ver que no se puede establecer ninguna teoría así (siendo “lectores resolutos”). En este trabajo desarrollo una lectura diferente de la conexión Satz–Bild como analogía encantadora que, a final de cuentas, deriva en una perspectiva más estrecha. Empiezo explorando la naturaleza de las analogías (contrastándolas con argumentos, teoremas, metáforas y símiles) y aduciendo evidencia exegética respaldando mi lectura. La analogía aclara 3 distintas “morales” (respectivamente, semántica, sintáctica y pragmática) que tienen el objetivo de evitar determinadas paradojas al direccionar nuestra visión del lenguaje. Como tal, la analogía no es argumentativamente inocua o “literalmente carente de significado”, pero tampoco es ningún sinsentido sustancioso “silbado” revelando verdades importantes acerca de la lógica. Más bien, como todas las buenas analogías, revela algo oscureciéndolo al mismo tiempo; nos ayuda evitar paradojas sólo porque genera otro (§ 6.54). Finalmente, exploro cómo la conclusión que el Wittgenstein del Tractatus parece respaldar según estas consideraciones —abandonándolo— transformado en los 1930 con su desarrollo de nuevas analogías libertadoras (juegos de lenguaje, lenguaje como herramienta).
No Tractatus reader could fail to notice the apparent centrality of the connection between sentence/proposition (Satz) and picture (Bild) that it seemingly endorses. However, it is often assumed that Wittgenstein must have either been trying to propound a “theory” of the Satz-Bild connection (per “ineffabilists”) or leading us to see that no such theory can be established (per “resolute readers”). In this paper, I develop a different reading of the Satz-Bild connection as an enchanting, though ultimately perspective-narrowing, analogy. I start by exploring the nature of analogies (contrasted with arguments, theses, metaphors, and similes) and eliciting exegetical evidence for my reading. The analogy elucidates 3 distinct “morals” (semantic; syntactical; and pragmatic, respectively) that aim to avoid distinct logical paradoxes by guiding how we see language. As such, the analogy is not argumentatively innocuous or “literally meaningless” but neither is it substantive nonsense “whistled” to reveal important truths about logic. Rather, like all good analogies, it reveals only by also obscuring; it helps us avoid paradoxes only by generating another one (§ 6.54). Finally, I explore how the conclusion Tractatus-Wittgenstein appears to endorse in light of this —walking away— transformed in the 1930s with his development of new, liberatory (language-game, language-tools) analogies.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados