Los orígenes del constitucionalismo se remontan al inicio de los Estados Unidos, con su frenética actividad política plasmada en documentos de las 13 colonias, que luego darían lugar a la Constitución de EE.UU. Su estructura muestra la influencia de Madison, como defensor del republicanismo, en conjunción con Hamilton, principal arquitecto de un gobierno fuerte. Con todas sus debilidades, las ideas políticas de la era revolucionaria dieron pie en EE.UU. a un sistema político capaz de incorporar múltiples intereses por medio de una ciudadanía activa, evitando la tiranía de un solo interés dominante. Las democracias actuales, con su diversidad de influencias de diversa índole cultural - sus influencias interculturales - muestran que la vitalidad democrática pasa por la participación política en una competición pluralista.
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