En el presente trabajo, enfatizamos desde diferentes enfoques historiográficos, las políticas que España sostuvo de cara al imperio de Marruecos entre 1893 y 1913; es decir, desde las campañas de Sidi Gueriech al establecimiento del Protectorado y la ocupación de Tetuán. La cercanía geográfica del imperio marroquí hizo que España se metiera de lleno en el diseño de su futuro y que la alteración o la preservación del statu quo marroquí se convirtiera en el eje de la política exterior española. Desde Madrid se sabía que el reparto colonial de Marruecos ya era un hecho consumado y que una actuación negligente por parte de la diplomacia española acabaría privando al país de una nueva y suculenta empresa expansionista. Existía el temor a hipotéticas frustraciones que acabaran suscitando descontento entre las fuerzas políticas y la opinión pública española y más cuando las heridas que causó la pérdida de las últimas colonias ultramarinas seguían aún sin cicatrizar. Todo ello puso a España ante la necesidad de consagrar toda su fuerza en hacer de su futura presencia en Marruecos una cuestión patriótica. Para poder alcanzar este anhelado objetivo, el Gobierno español diseñó con minuciosidad y esmero una meticulosa política de atracción en el imperio vecino. Se sabía que, con la realización de rigurosos planes de persuasión hacia la sociedad marroquí, España acabaría forjando vínculos de simpatía y sumisión, evitando así supuestos actos de resistencia local.
In this paper, we explore the various historical perspectives on Spain’s policies towards the Moroccan empire during the period from 1893 to 1913. This includes an analysis of the campaigns of Sidi Gueriech, the establishment of the Protectorate and the occupation of Tetouan. The geographical proximity of the Moroccan empire meant that Spain was fully invested in determining its future. Whether to alter or maintain Morocco’s status quo became the focal point of Spanish foreign policy. The Spanish government understood that the colonial distribution of Morocco was already a reality and that inaction on the part of Spanish diplomacy would mean missing out on an excellent opportunity for expansion. There was a fear of potential frustrations which could lead to discontent among the political forces and Spanish public opinion, particularly when the wounds from the loss of Spain’s previous colonies still remained unhealed. All of this made it necessary for Spain to devote its full strength to making its future presence in Morocco a patriotic issue. To achieve this, the Spanish Government meticulously designed a policy of attraction towards the neighboring empire. The plan was to persuade Moroccan society in order to forge bonds of sympathy and submission, thereby avoiding any potential acts of local resistance.
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