El sentido de relatividad, de cambio y transformación evolutiva del ser humano y de su inteligencia creativa lo convierten en el heterodoxo cósmico de carácter emergente. El presente artículo pretende comprender a ese hombre así caracterizado en la raíz de su naturaleza como alguien que vive dentro de una estructura ordenada, sin olvidar que está lanzado a la fugacidad y transitoriedad en el cosmos en donde a la vez se siente pasajero y emergente. Tal grado de conciencia de sí mismo y de los otros, advierte al hombre que la vida es valiosa y contiene en su esencia el sentido para ser vivida en conexión con todo cuanto existe.
Situar al hombre en una realidad emergente, siendo capaz de tener conciencia de sí mismo y de los otros, significa reconocer que se dan orígenes comunes en el cosmos con los que mantiene estrecha comunicación a pesar de la disparidad y la no coincidencia. Armonía, diálogo y comprensión permitirán que la vida sea llevadera y se convierta en arte en la búsqueda de pequeñas y grandes satisfacciones. El artículo está propuesto para volver la atención hacia esta experiencia enteramente humana.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados