Según las recomendaciones de las guías de práctica clínica sobre atención al parto normal, las mujeres que planifican su embarazo deben realizar ejercicio físico de manera habitual, ofreciendo consejo individualizado sobre el inicio o mantenimiento de la AF, así como la intensidad, duración y frecuencia de la misma.
Según los últimos estudios, las tasas de inactividad física durante el embarazo oscilan entre el 64,5% y el 91,5%, siendo mayores en el tercer trimestre de gestación.
De hecho, la inactividad física en el embarazo se asocia con una mayor probabilidad de ingreso de los recién nacidos en las unidades de cuidados intensivos neonatales, de parto pretérmino, de bajo peso al nacer, de restricción del crecimiento intrauterino y de cesáreas.
El ejercicio físico se puede realizar tanto en medio terrestre como acuático, aunque está comprobado que éste último ofrece mejores resultados, ya que aumenta la seguridad de la embarazada y reduce el riesgo de lesiones.
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