Cada modelo que lanzan los principales fabricantes se presenta, de media, con cerca de diez colores diferentes. Muchos se heredan de las anteriores generaciones, pero dos o tres colores son nuevos; y no elegidos al azar, nacen de un profundo análisis de equipos de diseñadores y creativos, junto con los responsables de marketing. Existen grandes diferencias en el color según las características que quiera potenciar el fabricante. En la presentación de un vehículo deportivo se opta por colores atrevidos y llamativos -con una clara evocación a la competición como rojos, verdes y amarillos-. Para presentar una berlina de lujo, por el contrario, se destinan colores sobrios y elegantes -platas, grises o marrones-
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