«Pocos días después llegaba a Santiago Gonzalo Ríos comunicando que los indios que trabajaban en los lavaderos de Marga Marga y los que ayudaban a los españoles en la construcción del bergantín en Concón se habían sublevado. Provocando la codicia de los castellanos con la presentación de una olla llena de oro en polvo, los astutos indios los atrajeron a una emboscada y, cayendo de improviso sobre ellos, los mataron a todos.
Los chilenos también dieron muerte a los carpinteros que construían el buque y a los yanaconas que estaban al servicio de los extranjeros, e incendiaron el casco de la nave. El levantamiento se extendía no solo al valle de Quillota y de Aconcagua, que obedecía al cacique Michimalonco, sino a los territorios del oeste y del sur de Santiago»
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