En contra de la creencia popular, la verdadera razón de la superioridad militar de Occidente es su dominio del combate interarmas y no su, cada vez más cuestionada, superioridad tecnológica. Esta competencia se ha adquirido a un coste elevadísimo, en bajas y en derrotas, en los campos de batalla de las dos guerras mundiales.
Por el contrario, como podemos ver en los campos de batalla de Ucrania, observamos que el Ejército ruso ha perdido esta capacidad de combate interarmas, por lo que está en proceso de «reaprenderla», pagando nuevamente ese elevado coste en bajas y en derrotas. Aprendamos de ello y evitemos estos errores
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