Justiniano, el hombre que inauguró la nueva Roma está considerado uno de los personajes más importantes de la Alta Edad Media. Llegó a conocérsele como "el emperador que nunca duerme" Su ascenso al trono del imperio romano de oriente, trató de rescatar el espíritu del "recuperatio imperii", que pretendía reconquistar los territorios invadidos por los bárbaros que habían contribuido a la caída de roma. Compartió su corona con su esposa Teodora, una humilde meretriz de los bajos fondo que supo mostrar más fortaleza que él en los momentos difíciles.
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