Antes de escribir para una audiencia infantil es necesario saber a quién nos dirigimos, cómo piensa, cuáles son sus gustos y preferencias y qué queremos conseguir para que dicha audiencia se sienta a gusto con el producto que vamos a hacer.
El guionista que escribe para niños tiene que tener presente que a los niños, a pesar de los pesares, les continua gustando, y así lo demuestran las encuestas, el humor, la fantasía, la aventura y el suspense.
El guionista tiene que tener en cuenta tres premisas básicas: informar al niño para enriquecer su universo, formarlo pero sin manipularlo, y darle libertad para que saque sus propias conclusiones, sin olvidar que también tiene que divertirlo, interesarlo y captar su atención.
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