Usted llega a la oficina, arranca el ordenador, revisa los emails y contesta un par de ellos mientras se toma un cafelito. No pasan ni cinco minutos de las 9 de la mañana y ya se han colado en su máquina, a través de la conexión a Internet, dos troyanos, un virus, cinco espías y docena y pico de spammers dispuestos a venderle medicamentos, sexo, títulos universitarios o incluso, maravilla, soluciones antispam. Mientras usted se termina el café, oh prodigio, el Sasser se ha encontrado abierto el puerto 444 lo tiene abierto, no dude- y ha anidado en su ordenador, poniendo en marcha más de 128 procesos de memoria que le impedirán toda actividad durante varios días.
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