La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud oral como la específica “de los dientes, encías y del sistema estomatognático que nos permite sonreír, hablar y masticar. Principal indicador de salud, bienestar y calidad de vida”. Se considera importante que cada individuo posea los mejores indicadores de salud, de ahí que sea necesario instruir en los menores desde una edad temprana los conocimientos, hábitos y comportamientos que los conducirán a un resultado idóneo. De esta manera, la población infantil podrá desarrollar actitudes favorables de forma autónoma y responsable que redundarán en una buena salud oral y evitarán todas aquellas prácticas que la puedan poner en peligro.
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