Cuando se consume cannabis, su ingrediente activo THC viaja por el cerebro y resto del cuerpo. En el cerebro el THC se adhiere a los receptores de cannabinoides que se encuentran en las células nerviosas, afectando su manera de relacionarse entre ellas, estimula las neuronas del sistema de recompensa del cerebro y liberan un neurotransmisor, la dopamina, en mayores cantidades. La oleada de dopamina es la causante de las propiedades adictivas del cannabis. El consumo excesivo de cannabis en la adolescencia se asocia con mayor riesgo de dependencia en la vida adulta. Respecto a la diferencia por sexo, las mujeres tardan menos tiempo en presentar problemas de dependencia.
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