Barcelona, España
La inteligencia artificial no está siendo desarrollada por los Gobiernos, sino sobre todo por las empresas privadas. Si finalmente esa tecnología, en esas condiciones, se acaba por introducir, como se espera, en el sector de los tribunales, existe el riesgo de que las instituciones democráticas pierdan, al menos en parte, el control sobre la jurisdicción en beneficio de alguna o algunas de esas empresas. Ello dibuja una realidad futura que puede ser realmente distópica en que no serán nuestras instituciones de representación popular las que ostentarán el poder, ni tampoco esas máquinas, sino un capital privado muy concentrado en una pequeñísima élite económica.
Artificial intelligence is not being developed by governments, but mainly by private companies. If this technology, under these conditions, is eventually introduced, as expected, in the Courts, there is a risk that democratic institutions will lose, at least in part, control over adjudication to the benefit of one or more of these companies. This sets a scenario of a future reality that could be truly dystopian. It will not be our institutions of popular representation that will hold power, nor these machines, but private capital highly concentrated in a very small economic elite.
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