En esta época de cambios se experimenta una gran apertura de algunas instancias de la Vida Religiosa que han asumido el llamado a salir al encuentro de la vida en donde se escucha más fuerte el clamor por la justicia y la integridad de la creación. Se han dado pasos valiosos en esta búsqueda de caminar juntas/os, en equipo de vida y misión.
La mujer religiosa, a lo largo de la historia, ha asumido con audacia la misión en la periferia y en la frontera, no obstante el camino es largo y se necesita hilar fino en lo que tiene que ver con la apertura a una participación más significativa en la toma de decisiones, en algunos lugares en donde aún el peso del clericalismo sigue su proceso de colonización e invisibiliza el aporte de la mujer en los procesos pastorales y comunitarios. Donde solo hay algunos servicios a la sombra de los ministros ordenados, está por gestarse el discipulado de iguales a partir de la escucha atenta y activa en el reconocimiento del otro como posibilidad para construir y abrir nuevos horizontes, el camino sinodal es una luz de esperanza que puede aportar herramientas de encuentro, participación y diálogo incluyente.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados