2022 ha sido un año funesto para la economía mundial. Cuando por fin parecía estar superada la crisis producida por la pandemia, la invasión de Ucrania por Rusia ha originado una nueva crisis, la energética, que ha afectado fundamentalmente a las economías europeas, dando paso a un escenario de bajo crecimiento (recesión en varios países) y elevada inflación, que se ha convertido en estructural, haciendo aparecer el fantasma de la estanflación. Las medidas adoptadas por los bancos centrales han sido las recetas clásicas: subidas de tipos de interés y drenaje de liquidez del sistema financiero, para frenar una inflación desbocada, a riesgo de contraer la economía.
España, pese a crecer más y tener una tasa de inflación inferior a la media de la Unión Europea, será la última economía en recuperar los niveles previos a la crisis del covid 19, y ha empeorado casi todos los indicadores macroeconómicos: PIB, déficit y deuda, con unas perspectivas para 2023 a la baja. En un contexto de elevada incertidumbre y bajo crecimiento, no solo europeo, sino mundial, los sectores de la construcción e inmobiliario se presentan como fundamentales, por su capacidad motora de creación de empleo y de la actividad económica, pese al cambio de ciclo que afronta el sector inmobiliario en todos los países desarrollados y al endurecimiento de las condiciones financieras que lastrarán la inversión. Por eso, la seguridad jurídica y la estabilidad institucional resultan esenciales para atraer capitales a nuestro país, como ha quedado patente en la Comunidad de Madrid, que ha concentrado más del 70% de todas las inversiones recibidas en nuestro país en 2022.
2022 has been a disastrous year for the global economy. When the crisis caused by the pandemic, finally seemed to be over the invasion of Ukraine by Russia has caused a new crisis, energetic, which has fundamentally affected the European economies, giving way to a scenario of low growth (recession in several countries) and high inflation, which has become structural, making the ghost of stagflation appear. The measures adopted by the Central Banks have been the classic recipes: rises in interest rates and draining liquidity from the financial system, to curb runaway inflation, at the risk of contracting the economy. Spain, despite growing more and having an inflation rate lower than European Union average, will be the last economy to recover the levels prior to the Covid19 crisis, and almost all macroeconomic indicators have worsened: GDP, deficit and debt, with prospects for 2023 down. In a context of high uncertainty and low growth, not only in Europe but worldwide, the construction and real estate sectors are presented as essential due to their driving capacity for job creation and economic activity, despite the change in the cycle they are facing the real estate sector in all developed countries and the tightening of financial conditions that will hinder investment. For this reason, legal certainty and institutional stability are essential to attract capital to our country, as has been made clear in the Comunidad de Madrid, which has concentrated more than 70% of all investments received in our country in 2022.
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