Reino Unido
Descorazonada por las opiniones del Gabinete de Guerra improvisado que se había formado tras la invasión de las islas Malvinas, la primera demostración de espíritu marcial de la que fue testigo Thatcher la protagonizó el almirante sir Henry Leach, primer lord del Mar, quien dejó claro que la primera ministra tenía que dar una respuesta y prometió que la Royal Navy podía reunir y enviar una fuerza operativa en solo tres días para expulsar a Argentina de las islas. Su intervención fue crucial, y con ella se pusieron las bases para la recuperación de las Malvinas. Durante las tres jornadas siguientes los astilleros de Chatham, Plymouth, Portsmouth y Gibraltar zumbaron de actividad mientras los barcos eran suministrados, transformados y preparados para viajar al sur; aunque muchos de ellos habían sido incluidos en la lista de futuras bajas desde la revista defensiva del año anterior. No solo eso, sino que muchos de los trabajadores estaban en la lista de jubilación y los astilleros pendientes de cierre. Sin embargo, la fuerza operativa estuvo lista en los tres días previstos.
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