María Zambrano creía que el título El hombre y lo divino podría ser no solo de un libro suyo sino de toda su obra. Con una particular sensibilidad para la dimensión mistérica o «trascendente del hombre», que es algo distinto del acierto con que se exprese después esa dimensión, ese libro y esa autora pueden ser hoy una buena introducción al hecho religioso para el hombre de nuestra sociedad secular. Esa dimensión trascendente, el ser humano la padece (porque le revela que él no es Dios) y, por otro lado, le abre a la esperanza. Desde aquí elabora una antropología y unas reflexiones sobre la Ilustración, la muerte de Dios, o el amor… en las que entra también una lúcida crítica al hombre europeo. El artículo intenta exponer esas reflexiones, señalando lo que (70 años después) habría que añadirles: la atención a la religiosidad india y a la teología de la liberación.
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