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Insulinas: clasificación y usos

  • Autores: Consejería de Sanidad
  • Localización: Sacylite: boletín de información terapéutica, ISSN 1696-103X, Nº. 1, 2005 (Ejemplar dedicado a: Insulinas: clasificación y usos), págs. 1-4
  • Idioma: español
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  • Resumen
    • Las diferencias en la farmacocinética de las distintas insulinas determinan los regímenes de administración, la posología y los usos terapéuticos.

      Según la farmacocinética se pueden diferenciar los siguientes tipos de insulina:

      Las insulinas de acción rápida se emplean fundamentalmente en bolos para controlar las hiperglucemias postprandiales por su rápido inicio y corta duración de acción. Se administran en relación con las comidas, en regímenes fisiológicos junto con insulinas intermedias o prolongadas. Según la estructura se puede diferenciar la insulina humana (regular, soluble o normal) de los análogos de insulina humana (lispro y aspart).

      Las de acción intermedia generalmente actúan como insulinas basales y se administran una o dos veces al día, combinadas con insulinas de acción rápida en las comidas o con antidiabéticos orales. Se pueden diferenciar las humanas (NPH o isofánica e insulina zinc) y los análogos de insulina humana (lispro-protamina).

      Las de acción prolongada se usan en las mismas situaciones que las insulinas de acción intermedia, como insulinas basales administradas 1 o 2 veces al día. Se diferencian en humana (insulina zinc cristalina) y análogos de reciente comercialización (glargina y detemir).

      Las mezclas son combinaciones de insulinas de acción rápida con insulinas de acción intermedia en diferentes proporciones (regular/NPH, aspart/aspart-protamina y lispro/lispro-protamina). En un mismo dispositivo, y con 1 sólo pinchazo, se administran los dos tipos de insulinas, por lo que se controlan tanto las glucemias basales como las prandiales. Se suelen administrar dos veces al día.

      Existen diversos dispositivos de administración: viales, plumas con cartucho recambiable, plumas desechables, bombas para infusión continua... Las plumas permiten una administración mas cómoda y requieren menos utillaje.

      La conservación de la insulina debe realizase en frigorífico. Una vez abierto el envase se puede mantener a temperatura ambiente hasta un máximo de 4 a 6 semanas según ficha técnica del producto. La administración se debe realizar en las condiciones de máxima asepsia posible y siguiendo las recomendaciones básicas de las inyecciones subcutáneas: rotación de la zona de inyección, adecuado ángulo de inserción de aguja...

      Se han detectado episodios de hipoglucemias graves por el intercambio de unas insulinas con otras. Cada tipo de insulina tiene una cinética distinta y nunca se deben intercambiar sin previa monitorización y ajuste de dosis/pauta por el médico responsable.

      Los errores con insulina son frecuentes y en algunos casos graves. La gran variedad de insulinas disponibles en el mercado, la similitud en el etiquetado y nombre de algunas especialidades y otras circunstancias favorecen los errores con este fármaco. Por otro lado, la necesidad de regímenes estrictos en cuanto a las dosis y horarios de administración para el adecuado control glucémico hace que un error pueda tener consecuencias importantes. Por ello, se debe manejar este fármaco con especial atención y precaución para garantizar un uso seguro.


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