El presente trabajo analiza el desarrollo de las pruebas de oposición convocadas en 1874 para cubrir la vacante dejada en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, en la asignatura de Dibujo de Figura y Adorno.
El hecho tuvo dos consecuencias. De un lado, activó unos mecanismos oficiales y sociales dirigidos a cubrir la vacante; de otro lado, permitió la llegada a la capital navarra del pintor valenciano Eduardo Carceller, quien pasó a convertirse en figura fundamental de la actividad artística de la ciudad.
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