Fue uno de los tenores más importantes de una generación que ahora se extingue, y tanto el Teatro Real como el nuevo Liceu se han quedado sin su arte en sus temporadas operísticas. Lo cierto es que, al parecer, Alfredo Kraus nunca pudo recuperarse de la profunda crisis personal que le significó la pérdida de su esposa, hecho que le mantuvo apartado de los escenarios durante ocho meses. Aunque regresó demostrando que su voz se mantenía entre las mejores de su cuerda con setenta años cumplidos, una cruel enfermedad lo apartó de su retomada carrera y un rápido desenlace ha golpeado profundamente a la familia operística española. Este es un extracto de la última entrevista que el tenor canario concedió a Ópera actual.
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