Este proyecto de ampliación y reforma de una vivienda unifamiliar, sita en Sant Cugat del Vallès, intenta, desde la voluntad de integrar la casa con el contexto, definir simultáneamente la cualidad del espacio interior mediante el diseño de sus cubiertas, como si de un sombrero se tratara.
El proyecto de esta ampliación y reforma de una casa de veraneo del año 1930, situada junto al club de golf de Sant Cugat, se ha planteado desde la consideración de dos elementos claves que definen el emplazamiento: el ritmo urbano de la calle y la presencia de la magnífica arboleda sita en el Club de Golf.
El proyecto se encuentra situado en la antigua calle Villà, que arranca del claustro románico del centro histórico de la ciudad de Sant Cugat. El proyecto se emplaza no en el casco antiguo de la ciudad, si no donde la densidad de la calle empieza a perder continuidad. La casa de veraneo a reformar se emplaza en la extremidad de la calle Villà. Un ámbito en el que la fachada urbana se define por la presencia de casas aisladas, con unos jardines muy estrechos entre vecinos. No se trata de un emplazamiento clásico de estructura suburbana espesa y continua, ni tampoco de la calle típica esponjosa de una ciudad jardín de baja intensidad. La zona de la calle Villà, donde se sitúa el proyecto, se caracteriza por tener un ritmo urbano particular y una morfología urbana extraña propia ciudad jardín de alta densidad.
La casa dispone de un emplazamiento particular definido por disponer, simultáneamente, de un carácter urbano y natural. La proximidad del golf y de sus árboles centenarios de grandes dimensiones transforman una parte de la ciudad consolidada como núcleo urbano en un entorno continuo y edificado, pero a su vez, verde y natural.
La ampliación se plantea desde la ocupación del espacio libre original que queda entre la casa de veraneo y la casa club del golf. Ocupar este espacio vacío permite mantener el ritmo urbano poroso y estrecho que define la calle Villà. Una pequeña casa ligera de madera, que sigue la morfología de las casas vecinas, se dispone entre los árboles centenarios sobre una estructura de hormigón permeable.
La reforma se propone tomando el principio básico de la sostenibilidad: nunca derribar. Mantener la casa existente y reformarla, ha permitido construir un diálogo generoso entre dos construcciones de formas parecidas, pero no coincidentes. Por un lado, se ha rehabilitado una antigua casa de veraneo sin aislamiento, con una estructura de muros portantes de ladrillo y, a su lado, se ha construido una ampliación que se define por disponer de una estructura permeable formada por un único pilar. Este pilar, que arranca de la planta sótano, soporta con sus ramas el peso de la casa situada en la planta primera. En la planta baja, el pilar único de hormigón, ayuda a organizar el espacio y la circulación, a la vez que libera la fachada de carga y permite la construcción de un cerramiento totalmente transparente. La estructura única de la ampliación posibilita que la planta baja se integre fácilmente con el jardín, mientras que la planta primera dialoga y completa el ritmo urbano de las casas vecinas.
La decisión de no derribar la casa existente y renovarla, ha permitido construir un diálogo continuo entre lo viejo y lo nuevo. El proyecto plantea la integración fluida entre la casa existente y la nueva ampliación. No se trata de una propuesta de reforma consistente en definir la línea mágica divisoria entre lo viejo y lo nuevo. El proyecto se basa en la construcción de un diálogo natural entre construcciones diferentes, pero también parecidas. La continuidad del ritmo urbano de la calle y la relación con los árboles ha permitido formar un diálogo con el entorno, definiendo a su vez, una solución del espacio interior de la vivienda a través de proyectar los techos de ambos edificios. Renovar y mantener la construcción original ha posibilitado recuperar el valor del techo en la definición del espacio interior. Conservar una casa antigua y acentuar los 3,5 metros de altura, ha llevado a los autores a revisar la importancia del techo en la definición del espacio. No es este un proyecto de formas opuestas. De enfrentar techos modernos bajos, blancos, lisos y abstractos con techos altos coloreados y con molduras. Se trata de un dialogo permanente entre lo viejo y lo nuevo, gracias a la continuidad de espacios definidos por techos diferentes. Cada estancia de la casa, se define por un techo que la determina. El proyecto propone una solución de continuidad con el contexto, una solución estructural que determina el acabado y uso del techo.
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