Sevilla, España
El proyecto consiste en una serie de esculturas realizadas casi en su totalidad con material reciclado utilizando la técnica del «Tape esculture». El alumnado de 2.º de la ESO de EPVA las construye a partir del cuerpo de un compañero que sirve de modelo. Primero se forra el cuerpo por partes con cinta adhesiva, después se desmolda y, finalmente, se montan las piezas rellenándolas con papel para así darle consistencia. Las esculturas colocadas cerca de las papeleras, cantan o gritan alentando al que pasa a usar las papeleras, y a clasificar correctamente la basura. Disponen de un detector de presencia grabable que, cuando alguien pasa por su lado, se activa y les hace hablar. Las esculturas se recolocan en diferentes zonas del instituto, sorprendiendo así al paseante que escucha hablar a un muñeco. Un divertimento que intenta convertir la obligación en un juego, posibilitando, de esta manera, un cambio hacia los buenos hábitos. El alumnado pasaba una y otra vez por delante solo para oír el nuevo reclamo del personaje que cada quince días se modifica. Las grabaciones, elaboradas y grabadas por el alumnado con sus teléfonos, se modificaban aplicándoles efectos de sonido, usando una aplicación. El detector de presencia grabable, que cuesta aproximadamente 45 euros, incorpora una pequeña memoria interna que permite copiar hasta seis pistas de sonido, estas se transfieren desde el ordenador al detector a través de un cable micro USB.
The project consists of sculptures made almost entirely from recycled material using the technique of "Tape sculpture".
High School students build them from the body of a classmate who serves as a model. The body is covered in parts with sticky tape, the pieces are removed from the mould and assembled, filling them with paper to give them consistency.
The sculptures placed near the litter bins will sing or shout to encourage those who pass by to use the bins and dispose of their rubbish correctly. The sculptures have a recordable motion detector that makes them talk when someone passes by. They would be moved around the school, surprising the students who will hear a doll talking. An amusement that tries to turn an obligation into a game, making it possible to shift towards good habits. The pupils passed by time and time again just to hear the character's call change, which changed every fortnight. The recordings, made and recorded by the pupils with their phones, were modified by applying sound effects using an app. The recordable presence detector, which costs around 45 euros, incorporates a small internal memory that allows up to six sound tracks to be copied and transferred from the computer to the detector via a micro USB cable.
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