Germán Hernández Amores fue educado en la estética neoclásica de la Academia de San Fernando.
Era una formación centralizada que controlaba la educación del artista y el desarrollo de su profesión a través de los premios, de las Exposiciones Nacionales, las pensiones en el extranjero y la crítica periodística.
La modernidad obligó a las academias a adaptarse a la nueva situación. Mientras tanto, Hernández Amores se mantuvo fiel a su espíritu; su pintura religiosa intentó acomodarse a la estética nazarena, algo que chocaba con el gusto cambiante del público que buscaba estéticas más modernas alejadas del misticismo religioso.
Hernández Amores es uno de los pintores modernos que más glorias ha dado a Murcia y, sin embargo, permanece injustamente olvidado, quizá porque no supo adaptarse al cambio de gustos que demandaba la época en que le tocó vivir.
Germán Hernández Amores was educated in neoclassical aesthetics at the Academy of San Fernando. It was a centralized formation that artist´s education and the development of his profession through the prizes, of the National Exhibitions, pensions abroad and journalistic criticism. Modernity forced the academies to adapt to the new situation.
Meanwhile, Hernández Amores remained true to his spirit; his religious painting tried to adapt to the Nazarene aesthetic, something that collided with the changing taste of the public that was looking for more modern aesthetics far from religious mysticism.
Hernández Amores is one of the modern painters who has brought the most glory to Murcia, and yet he remains unjustly forgotten, perhaps because he was unable to adapt to the changing tastes demanded by the times in which he lived.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados