El trabajo intenta reconstruir el concepto de "regla" a partir de los juegos de lenguaje propuestos por Wittgenstein. Aunque la gramática de un juego de lenguaje no forma parte del juego que se está jugando, sino que puede encontrarse en sus reglas. Lo decisivo es que no se requiere ningún metalenguaje para describir la gramática de un juego de lenguaje, aunque esta gramática pueda describirse a sí misma. Para ello se parte de un análisis de diálogos asentados en determinados juegos de lenguaje en el que dos hablantes negocian sobre un asunto determinado. Ambos hablantes pueden usar un lenguaje preciso o ambiguo de acuerdo con el fin que persigan. En este escenario, cada uno de los hablantes introducirá otras reglas en las que se asienten sus estrategias. Si suponemos que un hablante se expresa claramente, sus reglas gramaticales estarán de tal manera organizadas que las proposiciones sea clara. Si el otro usa juegos de lenguaje ambiguos, entonces su gramática está caracterizada por enunciados subordinados cuya referencia será opaca. Como afirma Wittgenstein en sus diarios: "Escribir con el estilo adecuado es poner el vagón exactamente en la vía." Evidentemente, hay trenes que no conducen a ningún sitio y no transportan ningún contenido y otros "vagones" están cargados de contenido y tienen un fin determinado. El trabajo se encarga de presentar estas diferencias tan relevantes para el método analítico
The aim of the paper is to reconstruct the concept of "rule" associated with the notion of language games proposed by Wittgenstein. According to Wittgenstein’s view, the grammar of a language game is not part of the game itself, it can be found in its rulebook. What is decisive is that no metalanguage is required to describe the grammar of a language game. We start from an analysis of dialogues based on certain language games in which two speakers negotiate a given issue. Both speakers may use precise or ambiguous language according to the purpose they are pursuing. In this scenario, each of the speakers will introduce the rules that are in line with their strategies. If a speaker wants to express himself clearly, his grammatical rules will be organized in such a way that any ambiguity in the propositions is avoided. If the other speaker uses ambiguous language games, then his grammar is characterized by subordinate statements whose reference will be opaque. As Wittgenstein states in his diaries, "To write in the right style is to put the waggon exactly on the track." Evidently, there are trains that lead nowhere and carry no content, and other "waggons" are loaded with content and have a certain purpose. The author examines this distinction, which is so fundamental to the method used in analytic philosophy
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