El estado vegetativo persistente (EVP) se define como una ausencia de la conciencia y de las funciones cognitivas y emociones con conservación de las funciones vegetativas. El sustrato anatómico es una desconexión (aislamiento) de la corteza cerebral y del tálamo de las aferencias del tronco del encéfalo. Las causas son variadas, pero las más frecuentes son los traumatismos cerebrales y la isquemia global transitoria secundaria a paro cardíaco, incluido el accidente anestésico. El EVP debe distinguirse de la muerte cerebral secundaria a isquemia global persistente, en ocasiones asociada al llamado cerebro de respirador. En este caso, las estructuras vitales del tronco del encéfalo están dañadas y el cuadro es de coma irreversible
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