La imprevisibilidad e incertidumbre de la pandemia de COVID-19, los confinamientos asociados, el distanciamiento físico y otras estrategias de contención y el colapso económico resultante podrían aumentar el riesgo de problemas de salud mental y exacerbar las desigualdades en salud. Los hallazgos preliminares sugieren efectos adversos para la salud mental en personas previamente sanas y especialmente en personas con trastornos de salud mental preexistentes. A pesar de la heterogeneidad de los sistemas de salud en todo el mundo, se han realizado esfuerzos para adaptar la prestación de atención de salud mental a las demandas de COVID-19. Los problemas de salud mental se han abordado a través de la respuesta pública de salud mental adaptando los servicios de salud mental, centrándose en el control de infecciones, modificando el acceso al diagnóstico y tratamiento, asegurando la continuidad de la atención para los usuarios de los servicios de salud mental y prestando atención a los nuevos casos de enfermedad mental, mala salud y poblaciones con alto riesgo de problemas de salud mental. La adaptación sostenible de los sistemas de prestación de atención de salud mental debe ser desarrollada por expertos, médicos y usuarios de servicios, y debe diseñarse específicamente para mitigar las disparidades en la prestación de atención de salud. La evaluación exhaustiva y continua de los resultados de salud y uso de servicios en la práctica clínica de salud mental será crucial para definir qué prácticas deben desarrollarse más y cuáles suspenderse. Para este documento de posición, un grupo internacional de médicos, expertos en salud mental y usuarios de servicios de salud mental se ha reunido para reflexionar sobre los desafíos que plantea la COVID-19 para la salud mental. La interconexión del mundo hizo que la sociedad fuera vulnerable a esta infección, pero también brinda la infraestructura para abordar los fallos del sistema anterior, mediante la difusión de buenas prácticas que pueden resultar en una prestación sostenida, eficiente y equitativa de atención de la salud mental. Por lo tanto, la pandemia de COVID-19 podría ser una oportunidad para mejorar los servicios de salud mental
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