La educación permanente no supone ningún reto educativo, ni afecta sólo a los adultos. El Gobierno franquista adoptó una serie de planes de desarrollo. En el primero, se potencia la televisión y se crean los teleclubes. También se crea el programa de promoción profesional obrera, con el objetivo de reconvertir a los trabajadores. La Ley General de Educación de 1970 contempla la introducción de la Educación Permanente de Adultos (EPA). Finalmente, según los datos expuestos, se plantea la educación básica de los trabajadores, con la financiamiento estatal y la reforma administrativa y territorial necesaria.
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