Valoración del Jurado: Se valora la sensibilidad respecto a la cultura local y los recursos disponibles. También se tiene en consideración la estructura del conjunto, permeable e integrada en el paisaje, y la adaptación a las características climáticas desde la sección constructiva, a la vez básica y eficaz, con un proyecto que destaca por la permeabilidad de los espacios, la relación con el exterior, y la formación de ámbitos de confort desde la ventilación y la forma.
El CEM Kamanar es una escuela de secundaria para quinientos alumnos en la ciudad de Thionk Essyl, en el sur de Senegal.
El programa de necesidades está condicionado por los principios de un diseño que garantice el confort climático y una construcción de bajo coste; que se consigue sacando el máximo partido a los materiales locales y al potencial de la comunidad local. El material más abundante de la región y que ha sido ampliamente usado por la población local en la arquitectura vernácula es la arcilla, es por ello que se convierte en el principal material de construcción del proyecto. Al ser la arcilla un material que trabaja a compresión, crear un espacio cubierto planteaba un reto que se solucionó optando por la geometría de bóvedas en catenaria, formadas por bloques de arcilla comprimida que se fabrican en la propia obra. La geometría catenaria tiene la curvatura exacta para que las fuerzas verticales producidas por la gravedad se transmitan como esfuerzos de compresión a lo largo de la bóveda.
Vemos entonces que la elección de la geometría no es puramente formal, sino que es una solución para poder sacar el máximo provecho del material autóctono, permitiendo además hacer partícipes de la construcción a la población local.
Se entiende la escuela como un sistema adaptable en el tiempo; son módulos que se pueden ordenar dentro de una retícula, permitiendo así ́ el crecimiento de la escuela construyendo nuevos módulos en función de las necesidades.
Los árboles existentes dan valor al proyecto, y por lo tanto se convierten en elementos organizadores del mismo, acompañando a los patios o plazas de cada curso escolar.
A cada uno de los módulos que conforman la escuela les llamamos awlas. El espacio que cubre cada una de ellas se cierra con dos celosías de madera que permiten la iluminación y la circulación de aire de norte a sur. Gracias a esta ventilación y a la porosidad de la arcilla se consigue el “efecto botijo” de modo que no hace falta recurrir a sistemas de climatización mecánicos. Además, las bóvedas están cubiertas por una chapa grecada metálica de forma que se evita la lluvia sobre la arcilla y se proporciona una cámara de aire resguardada de la incidencia solar directa, de manera que el calor del sol se disipa antes de irradiar hacia dentro del awla.
La escuela dispone de una awla triple, donde se encuentran el aula de biología, la de informática, la biblioteca y la sala de profesores. A lo largo de la retícula se encuentran las diferentes awlas, pudiendo ser aisladas o dobles. En el mismo recinto de la escuela, hay una cancha polideportiva que ocupa el área que se usó como cantera de tierra.
El valor de este proyecto radica en que mediante técnicas constructivas vernáculas y la utilización de materiales locales se consigue un edificio con valores espaciales modernos; una obra singular para la población, que pone en valor la tradición constructiva del lugar.
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