Está documentado que hay fósiles de tetrápodos en los Alpes italianos desde el Carbonífero superior al Cretácico - excepto durante la parte alta del Jurásico (Dogger-Malm). En los sedimentos del Triásico medio hay abundantes huellas de vertebrados de los que son bien conocidas las de grandes arcosaurios quiroterioides y de lepidosauromorfos pequeños. Dentro de estas asociaciones icníticas hay huellas dinosauromorfas de pies tridáctilos funcionales. En el Carniense la icnofana muestra diversidad de biomasa, probablemente de afinidad gondwánica. En este conjunto algunas especies se pueden atribuir a dinosaurios primitivos cuyos pies son tridáctilos funcionales, probablemente prosaurópodos cuadrúpedos o semibípedos. Durante el Carniense superior las huellas son de dinosaurios verdaderos que coexisten con los últimos arcosaurios basales. Hay pisadas aisladas que se atribuyen a terúpodos grandes y medianos, mientras que las marcas bípedas se suponen de ornitópodos basales y de prosaurópodos ligeros. El paso entre el Triásico y el Jurásico se nota porque desaparecen las huellas atribuibles a quiroterios y por la abundancia de huellas de dinosaurios.
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