La profesora Andrade ofrece en este trabajo una reflexión sobre las vicisitudes que está teniendo el desarrollo de la eclesiología de comunión, auspiciado por el Vaticano II, particularmente en lo que afecta al laicado. El tema toca uno de los retos con los que se sigue enfrentando la Iglesia contemporánea y posiblemente su resolución determinará mucho su propio andar histórico futuro. En el artículo se avanza una agenda de cuestiones asociadas -incentivar la dinámica intraeclesial de la comunión, realidad de la clerización, diferenciación de la identidad del laico y del sacerdote, delimitación de la misión del laico, posición eclesial de la mujer, sobre las que la autora sugiere pistas de examen.
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