La identidad, es la hipótesis, es una parte esencial del espectáculo de la modernidad. Más aún: es su producto más acabado. Pero sea o no la identidad un resultado de la maquinaria de la representación moderna, una ficción por eso, los poderosos artefactos que le dan forma son no ya sólo eficaces sino incluso habitables. Y, además, cómodos. El texto sondea en esta idea investigando en la creación experta de tres de esos artefactos -los jardines botánicos, la euskaldunización de adultos, la representación sociológica misma- e investigando también en su condición de "espectáculos habitables".
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