La carencia de científicos y tecnólogos formados y con experiencia en el extranjero es uno de los cuellos de botella con que se encuentra el crecimiento del sistema de I+D en España, ya que los científicos jóvenes deben aportar la asimilación de la innovación, adquirida en su formación en el exterior y un porcentaje importante de la originalidad temática. Nuestro número de científicos y tecnólogos es muy inferior al de nuestros competidores occidentales por cada mil habitantes, un tercio menos que el de Italia y entre tres y cuatro veces inferior al de Francia o Alemania.
En la actualidad existen defectos en la formación de científicos y tecnólogos con un número insuficiente de becas, descoordinación de los programas existentes con varios ministerios implicados y carencia de concordancia entre la especialización y las necesidades estratégicas del país. El científico y/o tecnólogo doctorado no tiene incentivos para completar su formación en el extranjero, ya que con el sistema actual de captación de personal existente en España, una mejor formación no significa necesariamente una preferencia en la obtención de un puesto de trabajo público o privado. No existe un retorno sencillo al sistema de I+D.
El sistema oficial de recuperación de cerebros se dirige a científicos con alto nivel de formación que podrían quedarse en instituciones extranjeras. “Repescados” carecen de posibilidades reales de formar un nuevo grupo y tienen que chocar o plegarse a los intereses de los grupos locales que les acogen, y en ocasiones salen del sistema. El científico medio con buena formación que se integraría más fácilmente para nutrir los grupos públicos o privados es rechazado por el actual sistema de retorno.
La escasez de plazas en las universidades y los organismos públicos de investigación, así como la desconexión existente entre el sistema público de I+D y el mundo empresarial hace que la tentación de permanecer fuera con mejores oportunidades salariales, de financiación de sus proyectos y sobre todo científicas, sea muy elevada.
El científico que vuelve tiene que enfrentarse con la ausencia de una auténtica carrera investigadora, permaneciendo más de veinte años en una misma escala funcionarial y con dificultades para conseguir una financiación suficiente para realizar sus proyectos. Ha de luchar además contra unos sistemas de financiación rígidos y dependientes de una estructura ministerial obsoleta, que favorece el poder de los “colegios invisibles”.
La separación casi total con el mundo empresarial que desarrolle los conocimientos producidos se observa claramente en las cifras de patentes españolas en explotación y en la tasa de cobertura de exportaciones/importaciones de bienes con base tecnológica. No hay apenas colaboración estable entre el sistema público de I+D y las empresas. Esto hace que se produzcan salidas del sistema de científicos recuperados hacia otro tipo de empresas que no son de I+D o que retornen al extranjero.
¿Qué se debe hacer en esta situación? • Sobre todo, no mantener la situación actual.
• Hay que coordinar los planes de formación existentes evitando duplicaciones y favoreciendo las acciones estratégicas.
• Incrementar el número de becas para la formación de doctores, primar la experiencia en el extranjero para la obtención de plazas públicas y crear un sistema de contratación de científicos, por un tiempo limitado pero con los mismos derechos profesionales que los ya integrados en el sistema, que fuera un escalón intermedio para su integración en la actual estructura funcionarial.
• Fomentar la creación de laboratorios mixtos con las industrias que puedan integrar a científicos y tecnólogos formados.
• Crear becas/contratos de reinserción para investigadores con dos o tres años de experiencia en el extranjero, un sector no cubierto en la actualidad, para que puedan integrarse en el sistema.
• Coordinar todo dentro de un plan de promoción de la I+D en España que contemple la definición de objetivos nacionales estratégicos de los que se carece en la actualidad y que resultan indispensables para conseguir un sistema de ciencia y tecnología que sirva a los intereses del país.
• Estas acciones deberían llevarse a cabo a la vez que se produce una reorganización del sistema de gestión de la I+D en España, mejorando la coordinación y aprovechando los medios humanos e institucionales existentes.
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