El Sistema Nacional de Salud constituye una de las bóvedas maestras del Estado del Bienestar español. Obtiene resultados buenos con un gasto agregado razonablemente modesto.
Mas su mantenimiento y mejora requiere cambios institucionales y organizativos que eleven simultáneamente la eficiencia organizativa y los niveles de equidad.
Este estudio quiere animar el debate y la discusión sobre las reformas organizativas y de gestión en los servicios sanitarios, en particular las recientes nuevas fórmulas de gestión directa e indirecta. Entre las primeras destacan los Entes de Derecho Público –particularmente en Andalucía–, los Consorcios –predominante en Cataluña– y las Fundaciones Públicas Sanitarias. Las principales fórmulas de gestión indirecta han sido las Entidades de Base Asociativa de profesionales de Cataluña y la Concesión Administrativa de la Comunidad Autónoma Valenciana. Así, la personificación jurídica de centros sanitarios, y la gestión indirecta de servicios, intentan mejorar la eficiencia organizativa del sistema sanitario.
Sin embargo, no existen suficientes estudios empíricos que demuestren la mayor eficiencia de estas reformas. Las nuevas fórmulas de gestión directa parecen mejorar las que eran tradicionales en la gestión sanitaria, pero la falta de separación efectiva entre financiador y proveedor público y la disminución progresiva de la autonomía de gestión de dichas fórmulas señalan una pérdida de eficiencia en términos dinámicos.
Las formulas de gestión indirecta de servicios tampoco han sido evaluadas de forma sistemática e independiente. La participación privada lucrativa siempre debe ser minoritaria y sometida a procesos rigurosos de evaluación y control. Pero su rechazo apriorístico carece de sentido. Particularmente innovadoras en el ámbito de la atención primaria pueden resultar las entidades de base asociativa de profesionales sanitarios.
La agenda política necesita incluir una reforma ambiciosa de formas organizativas y de gestión de centros sanitarios: relaciones laborales, modelos retributivos, coordinación entre niveles asistenciales, modelos de financiación de los centros, grado de libertad de elección de los usuarios y descentralización del centro sanitario y sus unidades clínicas.
Como conclusiones de este análisis se efectúan las siguientes recomendaciones:
Modernizar y transformar las fórmulas burocráticas de gestión que dominan en los Servicios Regionales de Salud, convirtiéndolas en Entes de Derecho Público que faciliten la descentralización y la modernización de la gestión sanitaria.
• Realizar ajustes de plantilla pactados y negociados, particularmente en los grandes centros hospitalarios. Reducir excedentes de personal de ciertas categorías fomentando la movilidad e incentivando jubilaciones anticipadas.
• Para que la mejora de eficiencia lograda través de la personificación jurídica de centros sanitarios sea real y sostenible en el tiempo, es necesario que esta fórmula se inserte en un marco adecuado de regulación, financiación y control.
• Es fundamental establecer un sistema de información, válido para el conjunto del Estado, sobre costes, recursos, productos intermedios y resultados en salud.
• Potenciar la separación efectiva entre financiador-comprador y proveedor público.
• Elaboración de un Estatuto Común para el conjunto de fórmulas jurídicas públicas de gestión directa de los servicios sanitarios.
• Desarrollar fórmulas ajustadas de financiación per cápita, como mecanismo clave para repartir recursos en función de las necesidades sanitarias y favorecer la integración y coordinación entre niveles asistenciales.
• Apoyar la participación de los ayuntamientos en las formulas de gestión directa. En este sentido el consorcio resulta idóneo. También es positiva la participación de entidades no lucrativas que proporcionen sinergias y ventajas competitivas.
• No es aconsejable un exceso de privatización en la producción de servicios sanitarios, que abra la puerta a rupturas del aseguramiento único, o al control del regulador público por las empresas reguladas. Como experiencias de tipo minoritario pueden suponer un factor de innovación, con tal que estén sujetas a mecanismos adecuados y transparentes de financiación, regulación y control.
En el contexto de cambio global del Sistema Nacional de Salud, las reformas organizativas y de gestión desempeñan una función importante. Entre el inmovilismo organizativo, manteniendo a ultranza los modelos burocráticos de producción pública que caracterizan los actuales Servicios Regionales de Salud, y la defensa de las virtudes del mercado, que no funciona en un ámbito como el sanitario, existen posibilidades de innovación organizativa que estamos obligados a explorar para mantener y mejorar nuestro Sistema Nacional de Salud.
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