«Muchos son los frentes y muy gastada está la cristiandad», esta descripciónde la Iglesia del siglo XVI pertenece al apóstol, predicador, reformador y teólogoespañol san Juan de Ávila. La respuesta a tantos desafíos pasaba por la reformadel clero, porque «así como son los pastores de igual manera será la grey», deahí que el sacerdote ante todo debía ser «hombre de Dios que gana hijos paraDios». El argumento de la paternidad espiritual es central en su pensamientosobre el sacerdocio católico y eso hoy tiene mucha actualidad.Han pasado cinco siglos y en el umbral del siglo XXI la «barca de Pedro» seve sacudida por graves escándalos sexuales del clero, por una sociedad quevive ya de espalda a Dios y por una cultura que reniega de sus raíces cristianas.Al igual que en tiempos del apóstol de Andalucía, la Iglesia tiene que respondera difíciles retos, cuya superación pasa por la santidad del clero.Al abordar este estudio no nos mueve ningún afán de arqueología espiritualo teológica, sino el convencimiento de que el Patrono del clero secular español,su figura y escritos, continúa siendo un Maestro para los sacerdotes que hande ejercer su ministerio en un mundo secularizado. Desde el principio decimosque nos situamos ante un tema clásico, de siempre, y que es urgente y nece-saria su recuperación en la espiritualidad sacerdotal de hoy. De hecho, su rela-ción con la vida afectiva es abordada en la Instrucción de la Congregación parala Educación Católica, que a este respecto dice: «el sacerdote, en efecto, re-presenta sacramentalmente a Cristo Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia.
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