Remitirse a una figura de la historia eclesial, significa actualizar la realidadde gracia que hay en ella, como una herencia preciosa de familia que se quiererevivir. La «memoria» cristiana es siempre una actualización y no un simple re-cuerdo. Pero esta actualización supone, al mismo tiempo, discernir, armonizary redimensionar lo recibido con las nuevas gracias que hoy comunica el mismoEspíritu Santo a su Iglesia.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados