Salamanca, España
Fue con Leovigildo cuando Toledo se consolidó como la capital del reino visigodo hispano pero, a pesar de que el monarca no residió demasiado tiempo en ella, no reinaba la calma en la corte. Las múltiples campañas militares del soberano le obligaron a ausentarse con frecuencia de la ciudad, pero en la residencia regia permanecía su esposa, Gosvinta, una mujer enérgica y poderosa. Allí convivió con los dos hijos de Leovigildo, Hermenegildo y Recaredo, los candidatos naturales a la sucesión, que eran fruto de su anterior matrimonio. Las disputas por el poder enturbiaron sus interrelaciones personales y la vida en la corte toledana se volvió difícil y peligrosa.
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