Tarragona, España
La posición estratégica de la Acrópolis en el centro de la gran llanura ateniense, había determinado desde la prehistoria el origen de los caminos que conectaban Atenas con el poblamiento disperso de la región. Estos caminos antiguos eran como los radios de una rueda y la Acrópolis era su eje, tal como la describe Heródoto para la época de las Guerras Médicas (VII.140). Hacia el este salían dos caminos de la roca sagrada: uno era la vía de Salamina, la ruta más corta para acceder al estrecho que separaba la famosa isla de la costa ática; el otro era el camino hacia Eleusis, que continuaba hasta Megara y permitía acceder al estrecho de Corinto y el Peloponeso. Hacia el sur, los caminos eran tres: dos diferentes se dirigían hacia los puertos naturales de Cántaros-El Pireo y Falero y un tercero, algo más al oeste, buscaba el camino de costa hacia el cabo de Sunion y el santuario de Poseidón. Hacia el norte, cruzando el rio Eridano surgía el camino hacia el demos de Acarnas que proseguía hasta la llanura de Maratón y el importante demos de Ramnunte con el santuario de Némesis. Estos antiguos caminos se fueron consolidando como calles a medida que la ciudad del periodo geométrico y arcaico se fue densificando en torno a la Acrópolis.
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