Introducción: La muerte es un hecho natural protagonizado por la persona que vive sus últimos momentos. En un ambiente curativo, se asociaba a fracaso científico y, junto al paternalismo del personal sanitario, potenciaba una visión científica y poco humanística del paciente. Por tanto, las dificultades psicosociales y espirituales no se abordaban, incrementando el sufrimiento y la sensación de pérdida de dignidad.Objetivos: El objetivo de este estudio fue conocer cuál es el papel enfermero en el proceso de humanización de la muerte.Metodología: Se ha realizado una revisión bibliográfica donde han sido consultadas las bases de datos: Dialnet, Cuiden Plus, Cinahl, Pubmed, Elsevier y Scielo. Los criterios de inclusión fueron: artículosa texto completo, escritos en inglés y con fecha de publicación entre 2010-2016. Las palabras clave utilizadas en la búsqueda fueron: humanización, cuidados al final de la vida, dignidad, papel enfermero, actuaciones de enfermería.Resultados: Dejando atrás el paternalismo, tener una muerte digna se convierte en un aspecto importante del cuidado enfermero. La buena muerte es definida como libre de angustia y sufrimientopara pacientes, familiares y cuidadores. Enfermería tiene un papel privilegiado con respecto al restode profesionales en el cuidado del paciente y su familia. La atención enfermera debe compaginar loscuidados humanísticos, como son: confort, autonomía, respecto a sus preferencias y, sobre todo, el aspecto emocional, con los cuidados biomédicos para poder brindar una atención integral y holísticaal paciente.Conclusiones: El papel enfermero en el proceso de humanización de la muerte está directamente relacionado con proporcionar una atención de calidad enfocada a respetar cómo desea morir el paciente, incluyendo en los cuidados la atención al aspecto emocional del paciente y familia
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