Considero esta técnica como un buen procedimiento para aquellos casos con tensiones elevadas (no superiores a los 30 mm/Hg.), en los cuales la medicación no es capaz de controlar las tensiones y se inician o progresan las alteraciones campimétricas; en aquellos casos que no se pueden practicar otras intervenciones por la edad avanza-da del paciente o por un deficiente estado general; después de una afaquia o bien antes de realizar otra segunda intervención fistulizante. Quiero dejar bien sentado, que esta técnica tiene unas limitaciones y unas indicaciones bien precisas y no debemos nunca pensar o intentar viene a sustituir otras técnicas ya acreditadas. Tiene sus indicaciones y esto es lo que debemos y tenemos que pedirle para lograr unos resultados positivos y satisfactorios.
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