La actividad lírica en Oviedo mantiene viva una tradición más que bicentenaria. Sucesivos escenarios fueron configurando, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, acercamientos a la ópera y a la zarzuela que generaron una especial cercanía de los ovetenses con ambos géneros hasta que en 1892 se inauguró el Campoamor. El teatro asturiano hoy se enfrenta a una reforma necesaria para colocarlo en el lugar que se merece dentro de la primera división de la lírica española.
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