Es reseña de:
Cierta dureza en la sintaxis
Ediciones Amadeo Mandarino, 2008
Así como el camino es el mar, una errancia por la marea cerebral, paisajes y desiertos, vientos de tormenta, donde ese yo vicario «navega y galopa hacia los mundos artificiales». Aquí es relevante el juego medio dd libro, no bien la voz entra en otro campo gravitatorio y pierde contemporaneidad, indagando en recortes de pasado. Esto explica asimismo, un modo de rienda dado al lenguaje, desde un centro profundamente libre, ajeno ya a programas, tan apto para fabricar una especie de koiné, una lengua entendida pot todos, peto hablada por ninguno, en variables de dicción que tan pronto recurren al voseo, como de inmediato al tuteo o a la prodama en segunda persona del plural, con efectos de notorio distandamiento.
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