En este artículo se presenta un estudio de la política educativa colonial en Cuba durante la segunda mitad del siglo XIX, deteniendo su atención sobre el protagonismo de los catedráticos de instituto en el proceso independentista. La Constitución de 1837 establecía leyes especiales para las provincias de Ultramar. En la enseñanza, las promesas formales de asimilación con la península jamás se llevaron a la práctica, aunque sí se aplicaron en los demás ramos de la administración. En ese contexto seinició la ruptura con la metrópoli y comenzó a formarse la conciencia nacional cubana. En la etapa de la guerra de los Diez Años (1868-1878) el sesenta y cinco por ciento de los catedráticos de instituto fueron acusados por delitos de infidencia, separados de sus cátedras y algunos ejecutados por colaborar con los insurrectos. También se suprimieron numerosos establecimientos de enseñanza porque, según las autoridades españolas, eran fueros de insurrección donde se fomentaban ideas independentistas. Lainsurrección de 1868 en Cuba fue interpretada, sobre todo por parte de la élite liberal española, como una guerra civil, pero en realidad fue una revolución burguesa de liberación nacional.
This article presents a study of colonial educational policy in Cuba during the second half of the 19th century, focusing on the role of high school professors in the independence process. The Constitution of 1837 established special laws for the overseas provinces. In education, the formal promises of assimilation with the peninsula were never carried out, although they were appliedin other branches of the administration. In this context, the break with the metropolis began and the Cuban national conscience began to form as well. In the stage of the Ten Years' War (1868-1878), sixty-five percent of the institute professors were accused of crimes of infidelity, separated from their chairs and some executed for collaborating with the insurgents. Also, numerous educational establishments were suppressed because, according to the Spanish authorities, they were places of insurrection where independence ideas were promoted. The 1868 insurrection in Cuba was interpreted, especially by the Spanish liberal elite, as a civil war, but in reality, it was a bourgeois revolution of national liberation.
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