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Cervantes, El Quijote y una Galerada de Impresión: Alfonso Dávila Olivedo

    1. [1] Archivo General de la Administración, Archivo Provincial de Alava Miembro de la Junta de Personal del Ministerio de Cujltura y Deporte Secretario General de UNIVERSIS
  • Localización: Patrimonio: Economía cultural y educación para la paz, ISSN-e 2007-4778, Vol. 1, Nº. 17, 2020 (Ejemplar dedicado a: Diversidad y Patrimonio), págs. 126-254
  • Idioma: español
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  • Resumen
    • Hoy la primera edición que conocemos del Quijote, es la de Juan de la Cuesta de enero de 1605 con el título “El yngenioso hidalgo don Quixote de la Mancha”, lo que lleva a plantear que si en la impresión de la primera edición se añadió al título aprobado “Don Qvixote”, o el cambio de título debería haber sido a causa de la corrección de erratas, que al no hacerse entonces, hace sospechar una impresión anterior a esta de enero de 1605, y que se expidió una nueva certificación de comprobación de la fe de erratas para la reimpresa por Juan de la Cuesta en enero de 1605, ya que la edición que consideramos princeps carece de ese comentario de haber añadido al título el nombre de “don Quixote” en su corrección de erratas, que debería ser anterior al testimonio de las erratas de la edición de 1605, que se aprueba en diciembre de 1604:Sospecho que no poseemos ni un solo ejemplar de la primera edición de Juan de la Cuesta, con la fe de erratas original de Francisco Murcia de la Llana, que tuvo que realizarse en septiembre u octubre de 1604, para que se pudiese volver a emitir una certificación de erratas, para una segunda impresión, indicando que no hay diferencias con la primera impresión autorizada, como parece dar a entender la certificación de erratas de 1 de diciembre de 1604.Alfonso Davila propone dos hipotesis a comprobar:A) La que comprende que Cervantes se considerase el padrastro -que no el padre del Quijote-, porque era humano y padecía las mismas frustraciones que tiene todo escritor cuando sufre la corrección del editor o el impresor y cambian la estructura de la obra, mutilando capítulos y personajes. Cervantes debió ver en Francisco de Robles en Alcala de Henares, el librero que salvó su obra de los críticos ojos del impresor, y quizás por ello fue premiado con el título de Relator del Consejo de Castilla, sustituyendo al licenciado Lorenzo Naharro que había sido nombrado fiscal de la Casa de la Contratación, nombramiento recogido en el mismo registro cedulario, cinco folios después de la autorización de impresión del “Yngenioso Hidalgo de la Mancha”, el “Don Quixote”, se añadiría en la impresión de enero de 1605. Pero como Cervantes no pudo supervisar la primera impresión del Quixote, su librero Francisco de Robles, elimino diversos capítulos de un libro quizás demasiado extenso, entre ellos la famosa escena del robo del burro de Sancho Panza, anécdota que veremos años después publicada en la edición del Quijote de Avellaneda.Y si Hoy se considera que hay dos impresiones de Juan de la Cuesta en Madrid, una primera impresión de enero de 1605 y otra entre abril y mayo de 1605, donde se recoge la autorización de impresión para Portugal de 12 de febrero de 1605. Pero en esta segunda reimpresión de Juan de la Cuesta devuelve a Sancho su montura y adapta el apellido Quexana al de Quixana. En la solicitud Cervantes deja muy claro en un español perfectamente moderno que ha compuesto «vn libro in titulado el ingenioso hidalgo de la mancha», sin nombrar a don Quijote, es el informe de censura de Antonio de Herrera, el 11 de septiembre en Valladolid, el que define el título en un castellano más arcaico «he visto in libro llamado El yngenioso hidalgo de la mancha compuesto por Miguel de Ceruantes Saauedra...», y lo curioso es que aprueba el libro porque será de gusto y entretenimiento al pueblo y no porque le pueda gustar a Su Majestad el Rey, como solía ser lo habitual, comentario que refleja y destaca Fernando Bouza en su estudio.B) La que supone que Cervantes pudo imprimir “El ingenioso hidalgo de la Mancha”, en las prensas de la Universidad de Alcalá, conocidas en esa fecha como la “Imprenta de Juan de Gracián”, regentadas por su viuda María Ramírez, motivo por el cual la fe de erratas fue realizada en el Colegio de Teólogos de la Madre de Dios de la Universidad de Alcalá por el licenciado Francisco Murcia de la Llana y por ello las dos reimpresiones de 1605 y la de 1608 de Juan de la Cuesta tenían que llevar la certificación de conformidad del propio Francisco Murcia de la Llana.


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