El control colonial depende en gran medida de la cooperación de los conquistados; sin el consentimiento de la sociedad conquistada a su propio dominio, los conquistadores carecerían de acceso a los mecanismos sociales y políticos que posibilitaban su cohesión y regulaban el comportamiento de sus miembros. El control colonial exigía que algunos miembros de la sociedad conquistada participaran en algún grado de los beneficios extraídos, viéndose compensada su lealtad con el prestigio y el poder derivados del respaldo que les brindaban los nuevos gobernantes.
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