En la carrera por encontrar combustibles alternativos y de futuro, hacia emisiones cero que sustituyan a los combustibles convencionales como el Gasoil MDO y Fuel-oil, se hace necesaria una solución intermedia hasta conseguir la producción de combustibles de bajas emisiones con disponibilidad y costes adecuados. Hoy en día el Gas Natural, bien licuado LNG o comprimido CNG se presenta como la solución más relevante como combustible marino alternativo en términos de madurez tecnológica y de disponibilidad.
El LNG no contiene azufre, con lo cual las emisiones de SOx, son mínimas (asociadas al combustible piloto) así como las PM, la reducción de NOx y CO2 son significativas, este último de alrededor del 25% menos que el combustible convencional MDO. Con una tecnología y distribución ya madura y costes CAPEX y OPEX ajustados, presenta importantes ventajas para el Armador.
No obstante el LNG es metano licuado, el cual es un gas de efecto invernadero (GEI), los escapes de metano durante su producción y distribución, así como el Methane Slip en los motores de los buques, teniendo en cuenta que los efectos en carbono equivalente en un rango entre 28 y 36 veces son más perjudiciales, hace que parte de las ventajas como combustible de transición en la descarbonización se puedan diluir.
En este artículo se ha estimado el alcance de la problemática, tratando de vislumbrar algunas medidas que palíen la situación.
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