Pese a su afición por el canto desde la infancia, no fue hasta los 25 años que Anna Pirozzi decidió que su camino era el de la lírica. Una edad tardía para una carrera que, a pesar de las dificultades y las decepciones iniciales, ha llevado a la soprano italiana a la cima del mundo operístico. Heredera de las grandes voces del pasado, ya se ha convertido en figura imprescindible en los más importantes escenarios del mundo. Este mes viaja a Gran Canaria como Elvira de Ernani y en julio estará en el Teatro Real como Abigaille de Nabucco.
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