Los paisajes que atesoramos en Inglaterra son un subproducto funcional: la forma en la que hemos optado por cultivar y asentarnos en el paisaje durante miles de años. La diversidad de caracteres se explica por la importante variación de la geología, los tipos de suelo, el clima, la topografía y los ecosistemas en todo el país. Los vestigios de los sistemas agrícolas prehistóricos aún pueden verse, pero hoy en día las fuerzas del cambio siguen ocultas en gran medida para una población cada vez más urbana. En los últimos cincuenta años, la sociedad no ha entendido las consecuencias de venerar el mantra agrícola de «producción, producción, producción», sea cual sea su coste; nos han cegado los avances en tecnología agrícola y la «quimización» de nuestros paisajes. En un contexto caracterizado por la reducción de las cosechas mundiales debido al cambio climático y al aumento previsto de la población, debemos cuestionar la sostenibilidad de las prácticas agrícolas actuales en todo el mundo.
The landscapes we cherish in England are a bi-product of function – the way we have chosen to farm and settle in the landscape over thousands of years. The diversity in character originates from the great variation in geology, soil types, climate, topography and ecosystems across the country. The residue of pre-historic farming systems are still there to be seen, but today the forces of change remain largely hidden from an increasingly urban centred population. Over the last 50 years society has failed to understand the consequences of pandering to the farming mantra of ‘production, production, production’ no matter what the cost, we have been blinded by advances in agricultural technology and ‘chemicalisation’ of our landscapes. With a background of failing world crops because of climate change and the projected rises in population we must question the sustainability of current farming practice everywhere.
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