Este artículo señala la riqueza profética de la comunión como paradoja de unidad plural en un tiempo donde prevalece la tendencia a la uniformidad y al independentismo. En primer lugar, enfatiza la asombrosa flexibilidad de la Liturgia que, sin perder su esencia (que consiste en hacer presente el Misterio y acercarnos a él), se adapta a "la variedad de las circunstancias, tiempos y lugares". En segundo lugar, sobre esta base fundamental que rechaza la uniformidad como una desastrosa tendencia anti-católica, nos abrimos a algunos de los diversos ritos celebrados en la Iglesia Católica desde una perspectiva de un creyente acostumbrado a celebrar en el rito romano.
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